Swedish gaming giant’s Chief Commercial Officer shared how AI-led innovation is reshaping game development and helping operators deliver stronger performance.


Ofensiva legislativa y el riesgo de una “Ley Seca” de las apuestas en Brasil

El debate sobre la prohibición de las apuestas de cuota fija en Brasil cobró fuerza tras la publicación de un artículo firmado por José Francisco Manssur y Marcelo Damato, que establece un paralelismo directo entre el movimiento político actual y la histórica Prohibition in the United States, implementada en 1920.

Según los autores, el intento de prohibir un mercado que ya ha sido regulado tiende a repetir errores conocidos, ya que en lugar de eliminar la actividad, la medida incentivaría el crecimiento del mercado clandestino, fortalecería a organizaciones criminales y reduciría la capacidad del Estado para controlar y supervisar el sector.

La analogía no es meramente retórica, funciona como una advertencia sobre las consecuencias no deseadas de decisiones impulsadas más por presión política que por evidencia práctica.

El texto destaca que Brasil ya ha estructurado un mercado regulado robusto, con 84 empresas autorizadas a operar apuestas de cuota fija, cada una habiendo pagado 30 millones de reales en licencias, además de realizar inversiones equivalentes para cumplir con los requisitos regulatorios.

Estas exigencias abarcan desde la presencia física en el país y estructuras de gobernanza hasta sistemas avanzados de monitoreo del comportamiento del usuario, prevención de lavado de dinero y políticas de juego responsable.

También se enfatiza el papel de la Secretaria de Prêmios e Apostas, especialmente en el bloqueo de cerca de 30.000 sitios ilegales, lo que demuestra la capacidad del Estado para actuar de manera efectiva cuando el mercado opera dentro de la legalidad.

Otro punto central del argumento es el impacto económico de una posible prohibición.

Los autores estiman que el país podría perder aproximadamente 15 mil millones de reales en 2026 solo en ingresos fiscales directos e indirectos, además de poner en riesgo empleos e inversiones ya realizadas.

También existe un riesgo significativo de judicialización masiva, con empresas buscando compensaciones por pérdidas derivadas de un cambio abrupto en las reglas del juego.

En este contexto, el texto plantea una cuestión crítica sobre la imagen de Brasil ante los inversores internacionales, ya que al abrir, regular y luego prohibir un sector en pocos años, el país enviaría una señal de alta inseguridad jurídica, con impactos que irían más allá del iGaming.

Por último, los autores cuestionan la narrativa de que las apuestas son uno de los principales factores del endeudamiento de las familias brasileñas.

Con base en datos de LCA Consultoria, el artículo señala que el gasto en apuestas representa solo el 0,46 por ciento del consumo familiar, una proporción relativamente baja en comparación con otros rubros.

Atribuir el endeudamiento exclusivamente al sector sería una simplificación de un problema estructural más amplio, que involucra crédito caro, inflación y baja educación financiera.

La conclusión es clara, la prohibición no resolvería los problemas que pretende atacar y, en cambio, generaría nuevos riesgos económicos y sociales.

Uso de las apuestas en Brasil y su impacto en el comportamiento financiero

Datos recientes de una encuesta de Datafolha permiten profundizar en el perfil del apostador brasileño y en el papel de las apuestas en la economía doméstica. El estudio, realizado con más de 2.000 personas en 117 municipios, indica que alrededor del 10 por ciento de los brasileños utiliza plataformas de apuestas o casinos online.

Entre estos usuarios, casi la mitad afirma que apuesta con el objetivo de generar ingresos adicionales, especialmente para complementar el pago de gastos mensuales, lo que refleja un cambio relevante en la percepción de la actividad.

A pesar de esta motivación, el impacto directo de las apuestas sobre el endeudamiento parece limitado cuando se analiza de forma aislada.

Solo el 1 por ciento de los encuestados declaró utilizar dinero destinado a cuentas esenciales para apostar, lo que sugiere que el comportamiento de riesgo extremo sigue siendo minoritario.

Especialistas de instituciones como la Fundação Getulio Vargas reconocen que las apuestas pueden contribuir al endeudamiento, pero subrayan que se trata de uno entre varios factores, siendo más determinantes el acceso al crédito, las tasas de interés, la inflación y el nivel de ingresos.

Al mismo tiempo, estudios internacionales como los realizados por el National Bureau of Economic Research muestran efectos indirectos relevantes.

Según estas investigaciones, cada dólar gastado en apuestas tiende a reducir el ahorro o la inversión en otros activos, lo que indica un efecto de sustitución en la asignación de recursos.

En Brasil, sin embargo, el estudio de LCA refuerza que el peso de las apuestas en el presupuesto familiar sigue siendo comparable al de categorías como el consumo de alcohol, lo que matiza la narrativa de que el sector es el principal responsable del endeudamiento.

El retroceso de Caixa y el conflicto entre estrategia económica y política pública

Uno de los episodios más emblemáticos del período fue la decisión de Caixa Econômica Federal de posponer el lanzamiento de su plataforma de apuestas hasta 2027.

La entidad estatal ya había obtenido una licencia federal y pagado 30 millones de reales para operar en el mercado regulado, además de desarrollar un plan de negocio que proyectaba ingresos de hasta 18 mil millones de reales en dos años.

Aun así, el proyecto fue detenido debido a la presión política del gobierno federal, que ha adoptado una postura más cautelosa frente a la expansión del sector.

Este retroceso expone una clara desalineación entre la estrategia comercial de la institución y la orientación política del Ejecutivo.

Mientras la Caixa veía el mercado de apuestas como una oportunidad de diversificación de ingresos y una herramienta para competir con operadores privados y combatir la ilegalidad, sectores del gobierno comenzaron a tratar el crecimiento del sector como un problema de salud pública, lo que generó incertidumbre y paralizó una iniciativa avanzada.

Más allá del impacto financiero inmediato, la decisión plantea dudas sobre la previsibilidad regulatoria en Brasil.

El hecho de que una empresa estatal se retire tras cumplir con todos los requisitos legales puede interpretarse como una señal de inestabilidad para inversores privados.

El caso también generó reacciones en el sector y está siendo analizado por el Tribunal de Contas da União, reforzando la percepción de que el entorno institucional aún está en fase de consolidación.

Entorno político, entre prohibición y regulación

El panorama político brasileño en relación con las apuestas está marcado por ambigüedad y disputa de narrativas.

Por un lado, existen sectores del gobierno y del Congreso que defienden medidas más estrictas, incluyendo la prohibición total.

Por otro, líderes políticos relevantes, como José Guimarães, reconocen que esta medida difícilmente tendría apoyo suficiente, indicando que el Congreso está más dispuesto a discutir ajustes regulatorios que a eliminar el sector.

Esta división refleja una tensión entre preocupaciones sociales e intereses económicos.

El gobierno ha implementado medidas para restringir el acceso de poblaciones vulnerables, como el bloqueo de beneficiarios de programas sociales y la introducción de herramientas de autoexclusión.

Al mismo tiempo, mantiene el marco regulatorio y fiscal, reconociendo su importancia para la recaudación y la formalización del mercado.

En el Congreso, el debate seguirá intensificándose con proyectos que abordan tanto restricciones como mejoras regulatorias.

La percepción predominante es que Brasil avanzará dentro de un modelo regulado, aunque con mayor rigor, lo que apunta hacia la consolidación del mercado en lugar de su eliminación.

Eventos del sector ganan impulso en 2026

La agenda de eventos de iGaming en Brasil continúa expandiéndose en 2026, consolidando al país como un hub clave en América Latina.

Tras el BiS SiGMA South America 2026, realizado del 6 al 9 de abril en el Transamerica Expo Center, se anunciaron nuevos encuentros estratégicos como el BiS SiGMA Brasília 2026, previsto para el 2 y 3 de junio, y el BiS SiGMA João Pessoa 2026, programado para septiembre.

Estos eventos reflejan una tendencia de descentralización y profundización del debate, llevando temas de regulación e innovación más allá de los centros tradicionales.

En paralelo, el CGS Brasília 2026, que se celebrará los días 5 y 6 de mayo en el Hotel Royal Tulip Brasília, reunirá a ejecutivos, operadores y reguladores en torno a temas como compliance, publicidad responsable y prediction markets.

El volumen y la diversidad de estos encuentros evidencian una mayor madurez del sector, con foco creciente en gobernanza, regulación y sostenibilidad, en un contexto político todavía incierto.

Altenar refuerza su presencia institucional en América Latina

En el ámbito corporativo, uno de los movimientos destacados fue la entrada de Altenar en la CIBELAE.

Fundada en 1988, la organización reúne operadores de loterías y reguladores de América Latina, España y Portugal, actuando como un foro clave para la cooperación y la promoción del juego responsable.

La adhesión representa un paso estratégico en la consolidación de la empresa en mercados regulados, especialmente en América Latina, donde el crecimiento viene acompañado de desafíos como la fragmentación regulatoria y la necesidad de localización.

Al integrarse a la entidad, Altenar fortalece su diálogo institucional y su participación en el desarrollo del sector.

La compañía destaca su enfoque en flexibilidad y escalabilidad tecnológica, permitiendo a los operadores adaptarse a cambios regulatorios y condiciones locales.

Este posicionamiento es especialmente relevante en Brasil, donde el marco regulatorio aún está en evolución.

Además, la participación en CIBELAE refuerza su alineación con estándares internacionales y organizaciones como la World Lottery Association, reflejando una tendencia más amplia hacia la institucionalización del sector y la integración entre actores globales y mercados locales.

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